‘’La Tercera que mata’’: el trabajo como la base del éxito

Cuando llegué a la sede del club situada en las calles 7 y 53, no había nadie, solo un periodista del diario El Día, Osvaldo Papaleo. Me indicó que los dirigentes con los que tenía que arreglar la incorporación habían salido un rato a mirar ‘’La tercera que mata’’. Yo creía que se habían ido al cine a ver una película, pero no: era la Tercera de Estudiantes, a la que le decían así porque les ganaban a todos los equipos. Mucha gente solía ir a la cancha a ver a la Tercera y se iba cuando empezaba la primera. (»Doctor y Campeón», página 50). 

Así lo relató Carlos Bilardo, que al llegar a La Plata para poner la firma e incorporarse al equipo dirigido por Osvaldo Zubeldía no pudo encontrar a ningún dirigente, ya que estaban viendo al equipo comandado por Miguel Ignomiriello, que era sensación y al cual se apostaría para ser la base del equipo que resurgiría luego de las malas campañas que venían arrastrando por años en la primera división. 

La década del ’60 comenzó con un mal momento futbolístico y con la asunción de Mariano Mangano como presidente del Club. Mientras que éste último buscaba el resurgimiento del equipo, el pincha pasaba las temporadas en los últimos cuatro puestos de la tabla de posiciones,. Hasta estuvo a punto de descender, pero la disolución de los promedios en 1963 les dio una nueva oportunidad en primera división. Por eso buscó un cambio de raíz, modificando el trabajo en juveniles, delegando a Miguel Ubaldo Ignomiriello como encargado de este proyecto.

Una cancha auxiliar para entrenar doble turno, utilería y ropa para las juveniles era lo que necesitaba Miguel. Él le agregó charlas de concientización sobre problemáticas sociales para los más jóvenes. Entrenamiento doble turno y 25 horas por semana en la vieja cancha auxiliar ubicada en Avenida 1 y 55, era toda una novedad para el fútbol, pero era la base para construir el éxito futbolístico y con ello el crecimiento institucional.

La tercera división de Estudiantes dirigida por Ignomiriello en una charla de sobremesa

Si nuestra nueva casa tiene una tribuna dedicada a un equipo de división formativa es por una cuestión: sin la tercera que mata probablemente no habría un Estudiantes multicampeón. Ese equipo fue la base del éxito, ya que en este conjunto que le ganó a todos en dicha categoría salió el 70% del Estudiantes 1967 – 1970: Hugo Mateos, Juan Miguel Echecopar, Eduardo Manera, Hugo Medina, Santiago Duarte, Eduardo Cremasco, Nestor De Marta, Rubén Bedogni, Carlos Zibecchi, Enrique Flores, Ramón Aguirre Suárez, Juan Carlos Muñoz, Julio Santella, Omar Del Curto, Hugo Mercerat, Carlos Oscar Pachamé, Carlos Maschio, Rodolfo Orife, Horacio Espinosa, Mario Rodríguez, Omar Cullerton, Oscar Malbernat, Enrique Cavoli, Eduardo Flores, Gabriel Flores y Alberto Poletti conformaron a esa camada. 8 de ellos campeones del mundo.

Con la llegada de Miguel Ignomiriello en marzo de 1963 el fútbol albirrojo tomó un camino: el del trabajo. Fueron años exitosos para la tercera división, que logró el título en diciembre de 1965, con jugadores como Poletti, Aguirre Suárez, Malbernat, Manera, Pachamé, Echecopar, el Bocha Flores y Juan Ramón Verón, que rápidamente serían ascendidos a la primera división, por pedido de Osvaldo Zubeldía.

Estudiantes es pionero en muchísimas cosas, hoy en día suma una más: una tribuna del Estadio lleva el nombre de un equipo de juveniles, para recordar día a día que sin trabajo no existirá el éxito.

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